«El Niño» rememora al Indalo en Níjar y nos traslada el sentir de los primeros pobladores

«El Indalo es la supervivencia substantiva de una sub-historia traslúcida a través de las veladuras de la Historia y los tonos brillantes de la cultura». Eugenio d’Ors
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Tarde del 18 de octubre de 2018, una vez digeridas las amenazas dramáticas que las previsiones meteorológicas arrojaban sobre el «encuentro» entre dos borrascas, una mediterránea y otra atlántica, cuyo choque de frentes sería como el escurrir de una esponja sobre gran parte de España. Las noticias avanzan situaciones de precipitación fuera de lo normal en distintas localidades, también como otras veces, y estamos pendientes del desenlace en el litoral de Níjar.

Lejos de su halo terrorífico, en nuestras playas el horror se convierte en espectáculo. No podía ser de otra manera. Siempre sucede igual. Es el premio al que estamos acostumbrados. Nos gusta Níjar. Todo lo convierte en maravilla. Es nuestra fábrica de magia.

Playa de San José Arco Iris 18 de octubre 2018. Níjar. Foto cortesía de Gabriel Sergent gabrielsergent.tumblr.com/

A penas durante unos minutos, la descomposición de la luz blanca al atravesar las cristalinas gotas de agua conforman los colores básicos de la naturaleza, y ese capricho casi se confunde con un guiño, como si la madre tierra quisiera agradecer el esfuerzo por mostrar su belleza, y permite que se escapen unos rayos de sol por debajo de la capa de nubes, paralelos a las nubes, que iluminaron la caída de las gotas de agua, en ese preciso instante, en ese justo momento, no en otro, sobre «Las Hermanicas», Cala Higuera y el Cerro «Enmedio» de San José. El resultado es cool!!!! 😍😍😍😍😍😍

Arco Iris. San José. Níjar. Foto cortesía de Juanjo del Águila www.cabodegatainversion.com

Sólo teníamos que abrir los brazos mirando al cielo para integrarnos en el espíritu del Indalo.

Indalo Megustanijar

El Indalo es el símbolo más popular de la provincia de Almería. Su origen se remonta al Neolítico. Es una pintura rupestre de tipo levantino que podría interpretarse de varios modos: del más mundano (un arquero apuntando al cielo o a un ave que lo sobrevuela) al más místico (un ídolo o dios). Este símbolo pervivió a lo largo de los siglos en el levante almeriense y a mediados del siglo XX todavía se encontraba pintado sobre las paredes de cal de pueblos como Mojácar, donde se creía que protegía del rayo y ahuyentaba a las brujas y el mal de ojo. Su popularidad creció cuando se convirtió en símbolo turístico del pueblo y actualmente es representativo de toda la provincia.

En la zona Norte de la provincia de Almería, se encuentra la Región de Los Vélez, caracterizada por la gran cantidad de cuevas rupestres, muchas de las cuales han sido declaradas «De gran interés cultural».
Uno de estos refugios es la Cueva de Los Letreros , situada en el centro de Maimón, en el pueblo de Vélez Blanco, a 164 kilómetros de la capital almeriense. La Cueva de Los Letreros fue descubierta en 1.868 por Antonio Góngora y Martinez, ciudadano de Almería, contiene tanto figuras de animales (cabras, ciervos comunes), muy perfilados, como de hombres y de mujeres, generalmente con brazos y piernas torcidos, que datan de alrededor de 4.500 años antes de Cristo.
Pinturas Indalo Cueva de Los Letreros. Megustanijar
Dada la importancia del arte encontrado en las paredes de las rocas, la Cueva fue declarada Monumento Nacional en 1924 y más recientemente nominada como Patrimonio de la Humanidad. En este refugio rocoso, fue descubierta la figura del Indalo.
El Indalo ha sido usado en Mojácar durante años. La gente lo llamaba «El hombre del arco», desde que los primeros viajeros románticos, lo encontraron pintado en las fachadas de las casas en color ocre. El Indalo es el símbolo de los habitantes de Almería y es considerado como un portador de buena suerte. Los arqueólogos descubrieron que el Indalo también podía sugerir la representación de un Dios prehistórico de una cultura monoteísta que sujeta el Arco Iris con los brazos abiertos, 🆒 el primer pacto del Dios con el hombre y su seguridad contra posibles diluvios (Génesis 9-13). Desde entonces, llueve menos en Almería y el sol brilla tanto que es el lugar de más claridad en Europa.
El Indalo, bautizado en memoria de San Indalecio, precursor de la religión católica, en el Sureste peninsular, quiere decir en la lengua ibera, Indal eccius (mensajero de los dioses), lugar por donde entró por primera vez a nuestra península la luz del Evangelio de Cristo con San Indalecio, uno de los Siete Varones Apostólicos. Es muy frecuente de hecho el nombre de Indalecio en la provincia de Almería, donde se celebra su patronato.
Hoy, todavía las gentes de Mojácar dicen que el «Indalo» preserva de las tormentas, el rayo, el «mal de ojo» e infinitos males y los artistas almerienses (indalianos) lo adoptaron como «Totem».
Los taumaturgos certifican sobre el Indalo «que, por su efluvio benéfico, la juventud perdura más en este vértice geográfico, que en el mapa de España marca la provincia de Almería, paraíso de la paz y de las creaciones estéticas y que solamente tiene poder de irradiación benefactora, cuando este Totem está realizado con oro de Almería (Rodalquilar)».
Numerosas identificaciones del Indalo han sido encontradas en otras civilizaciones.
El Paleolítico en Almería se caracterizó por reducidos grupos nómadas, cazadores y recolectores. No son demasiado abundantes los yacimientos paleolíticos en la provincia, siendo al más antiguo de ellos el de Cueva de Zájara I, en Cuevas del Almanzora. Ya en el Neolítico, y aún antes en el Paleolítico superior, aparecen las primeras aldeas y los primeros espacios dedicados exclusivamente a enterramientos. De esta época datan las pinturas rupestres de la Cueva de los Letreros y otra veintena de cuevas y abrigos de la Comarca de los Vélez considerados por la Unesco, en 1989, como parte del Patrimonio de la Humanidad. En uno de esos refugios de los primeros pobladores del levante peninsular, el Abrigo de las Colmenas, todavía se conserva una figura humana con los brazos en cruz que sostiene un supuesto arco iris sobre su cabeza.
Indalo Abrigo de las Colmenas

El Indalo se ha convertido, con los años, en el símbolo más conocido de Almería y de lo almeriense. Aunque algunos lo han visto como un hombre sosteniendo un arco iris, no es más que un arquero buscando su presa en el cielo. El Indalo dio su nombre al un movimiento pictórico, artístico e intelectual de los indalianos quienes, con Jesús de Perceval y Eugenio d’Ors a la cabeza, sentían una atávica atracción por la población de Mojácar y sus habitantes. Los mojaqueños pintaban Indalos con cal en las paredes de sus casas para protegerse contra las tormentas y el mal de ojo. Entonces se le llamaba el «muñequillo mojaquero». Fue Luis Siret y Cels, eminente arqueólogo belga, quien descubrió la riqueza prehistórica de Almería, particularmente la de la Edad de los Metales. Dijo Siret de Almería que era «un museo a cielo abierto». En efecto, Almería es cuna de dos de las culturas más importantes de la Edad de los Metales en la península: la cultura de Los Millares y la cultura de El Argar. Es en la Edad del Cobre o Calcolítico, (3000-2150 A. de C.), cuando surge la primera ciudad de la que tenemos noticia: el poblado de Los Millares, situado estratégicamente en un espolón de roca entre el río Andarax y la rambla de Huéchar, al sur de la provincia. Se trata de un poblado de más de mil habitantes, protegido por tres líneas de murallas y torreones, y cuya economía se basaba en la metalurgia del cobre y en la agricultura, ganadería y caza a mediana escala. Además construyen grandes necrópolis y exportan sus modelos metalúrgicos y alfareros a gran parte de la península. Más adelante, en la Edad del Bronce, (1700-1400 a. C.), nace una cultura igualmente influyente, la de El Argar. Allí desarrollan un modelo alfarero característico, el vaso campaniforme, cuyo uso se extenderá por todo el levante español. Sus necrópolis evolucionan con respecto a la cultura de Los Millares y diversifican la producción agrícola y ganadera.

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